El mundo de ‘1984’

 

1984 es una novela, escrita por el escritor inglés George Orwell en 1949, que trata sobre la lucha contra un estado totalitario.

En la novela el país está gobernado por el Partido Único y el jefe de estado es el Gran Hermano, que es guardián de la sociedad y  juez supremo. El Gran Hermano es omnipresente y vigila remotamente a los ciudadanos en sus casas a través de unos dispositivos en forma de pantalla. Incluso se sugiere que el GH no sea una persona real. (Cualquier parecido con Google no es pura casualidad).

El Partido Único (hoy hablamos de pensamiento único) controla la información, usando para ello la neolengua, que es como una versión idiomática que manipula el sentido de las palabras con intenciones políticas. La neolengua es un idioma ambiguo y eufemístico usado en el discurso político oficial que esconde o tergiversa la verdad, un lenguaje propagandístico que usa circunloquios y la inversión del sentido. (Actualmente estamos acostumbrados a expresiones como “cambio climático”, “insurgentes”, “reestructuración”, “envío de tropas en misión de paz”.)

En la novela el Estado no sólo controla, sino que manipula la información para que ésta coincida con la versión oficial. El Partido se sirve de la Policía del Pensamiento para vigilar la opinión, ya que el libre pensamiento, la crítica y las alternativas están prohibidos. La verdad es lo que el Partido dice y no lo que la inteligencia deduzca.

Además, los ciudadanos son sometidos a una propaganda alienante que los desmoraliza y les impide pensar críticamente. A los proles se les entretiene para mantenerlos contentos en su situación, incapaces de rebelarse. Existe un Enemigo del Pueblo, figura a la que todos odian, y que mantiene unida a la gente.

 

 

El Ministerio de la Verdad orwelliano

Así aparece descrito en la novela:

 

El Ministerio de la Verdad se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las Bellas Artes. Su tarea era proporcionar a los ciudadanos periódicos, películas, libros de texto, programas de telepantalla, comedias, novelas, con toda clase de información, instrucción o entretenimiento.

Había toda una cadena de secciones separadas que se ocupaban de la literatura, la música, el teatro y, en general, de todos los entretenimientos para los proletarios. Allí se producían periódicos que no contenían más que informaciones deportivas, sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas, películas que rezumaban sexo y canciones sentimentales. Había incluso una sección conocida con el nombre de Pornosec, encargada de producir pornografía de clase ínfima.

 

Sería el equivalente a los gabinetes de prensa gubernamentales, y algunos medios de comunicación pertenecientes a grupos mediáticos.

 

Legado de 1984 en la actualidad

Se han creado memes con el texto “Se supone que 1984 no era un manual”.

Recién comenzada la legislatura  de Trump como presidente de EEUU las ventas de 1984 se dispararon.

Fue cuando Kellyanne Conway, la consejera del presidente (algo así como la ministra de propaganda) empezó a hablar de “hechos alternativos” para referirse a las mentiras que el secretario de prensa había dicho sobre la investidura del presidente.

 

 

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