Noticias falsas sobre la consulta independentista del 9-N en Cataluña

ACTUALIZACIÓN 2/10/2017: Hemos publicado un artículo sobre Noticias verdaderas sobre personas votando varias veces en el referéndum 1-O. Leer.

 

En Miniver.org tenemos predilección por las noticias falsas publicadas por grandes medios de comunicación. Como estamos en vísperas del para-referéndum del 1 de octubre (1-O) en Cataluña, hemos decidido desempolvar esta fake news publicada durante la pseudo-consulta del 9-N de 2014.

En este artículo no entraremos en valoraciones políticas ni diremos que la mayoría de noticias son una distracción del verdadero problema socioeconómico de nuestra época: la obsolescencia del ser humano, el irreversible avance la automatización y sus consecuencias (desempleo, pobreza, migración, globalización).

Prepárense para ver cómo se fabrican las noticias.

 

La noticia

ABC publicó una noticia dos días después del 9-N (11/11/2014) con este titular: “Un catalán denuncia haber votado hasta tres veces en la consulta del 9-N“. Edición digital e impresa.

Cuenta la historia de un joven barcelonés que fue a votar al lugar que le correspondía, y luego decidió “probar suerte” en otros sitios para ver si podía votar más de una vez. Para ello buscó municipios cercanos donde existiese una calle con el mismo nombre al de su DNI. Consultó la web para saber el centro asignado en dicha localidad y allí fue a votar. “Allí miraron mi DNI y me dejaron votar sin problemas porque en ninguno de los dos casos se percataron de que la dirección correspondía a otro municipio”.

Después de hacer un bonito reportaje fotográfico, contactó con ABC al que concedió una entrevista (a cambio de entrar en el programa de protección de testigos después de este pequeño delito de fraude electoral).

 

   
   
   

A la izquierda las fotos de la edición digital (más pixeladas), a la derecha la edición impresa.

 

Análisis de la “noticia”

El artículo es una joya periodística. Al igual que el 100% de los bulos se basa en el desconocimiento del lector de aspectos técnicos.

La noticia en la edición impresa comienza de manera contundente: “ABC ofrece hoy a sus lectores un documento gráfico…”. Atención a que no dice: “ABC encontró en Twitter fotos de un votante…“. En definitiva, si quieres probar algo y no tienes pruebas, pues te las inventas.

Encontramos contradicciones como ésta. Empieza el párrafo diciendo: “La falta de un listado oficial de electores abrió la posibilidad de que un mismo ciudadano pudiera votar más de una vez en distintos centros de votación.” Luego informa de que “el fraude no se podría producir en ningún caso porque a cada persona le correspondía solo una mesa de votación concreta, en función del domicilio que figure en su DNI“.

También se contradice con una noticia anterior, del día 9, que aseguraba: “En principio, es difícil que una persona vote dos veces, dado que los voluntarios son estrictos respecto al número de mesa adjudicada.

El individuo afirmó que fue a otros municipios que tuvieran una calle con el mismo nombre, porque sabía que esa información sí era comprobada. Aquí encontramos otra contradicción: asegura que el mismo encargado de la mesa que comprueba la línea “Domicilio” del DNI, no comprueba la línea inmediatamente inferior (donde dice “Lugar de domicilio”). En definitiva, deja a los encargados de auténticos incompetentes.

Como dicen en inglés: “mentira, mentirón, se te quema el pantalón”.

 

La noticia insiste repetidamente de la autenticidad de las imágenes y asegura que “los filtros de ABC han verificado la identidad del ciudadano de las fotografías”. Bravo, ABC, la próxima vez que os enseñen un justificante de voto (legalmente todo votante puede solicitarlo).

Realmente la noticia no habla de un error técnico del sistema electoral, sino de un error humano. Imaginemos este bulo: “Un hombre se encontró un DNI en la acera frente un banco, entró en la oficina y consiguió sacar dinero porque el empleado no miró la foto“. Sería un error humano, no del sistema bancario, pero la historia resulta inverosímil.

 

Análisis de las fotografías

¿Por qué insertar la fecha y la hora en las fotos?

Partimos del supuesto de que la marca de tiempo es verdadera. (Tampoco es muy difícil insertar una después de la foto).

La iluminación de las escenas se corresponde con la hora. En la tercera imagen (18:36h) se ve que es de noche (el ocaso había sido una hora antes).

La fecha en las tres fotos es la prueba de que el individuo no fue a votar una vez y luego se le ocurrió “probar suerte” en otros lugares, sino que lo tenía todo bien planeado desde el principio, y sabía que para conseguir las fotos sólo tenía que pedir a alguien que le hiciera una foto sujetando un sobre en la urna. El fabricante de la noticia sabía a lo que iba, y pensó una forma de dar credibilidad a su historia. Lo que ocurre es que a veces cuando se hace algo inusual para dar credibilidad se consigue justo el efecto contrario. ¿Quién superpone la fecha en sus fotos si ya están los metadatos?

El autor debió de pensar que la gente creería que las fotos eran de fechas distintas. Lo cierto es que la marca de tiempo no hacía falta, ya que aquellas urnas de cartón deben de ser únicas en la historia de la democracia.

Entre las votaciones 2 y 3 transcurren 28 minutos. No entraremos en divagaciones sobre si da tiempo a ir de un municipio a otro atravesando el tráfico de Barcelona, aparcar,  hacer cola y registrarse.

Según los metadatos las fotos fueron tomadas con una Canon DIGITAL IXUS 200 IS, que sí tiene impresión de fecha y hora. Además los datos EXIF parecen ser reales.

¿Y el pixelado? Nuestra apuesta es que el autor no se molestó siquiera en buscar un ayudante que posara y se colocó él mismo.

 

El diario asegura: “ABC ha podido acceder a las imágenes originales donde se comprueba que se trata de la misma persona emitiendo su voto en tres recintos distintos.” Esta afirmación resulta incoherente. Se supone que un individuo les ha entregado las fotos, y que son ellos los que las han pixelado. Esa frase habría tenido sentido si las fotos se hubieran publicado en una red social ya pixeladas y el diario hubiera “tenido acceso” a las fotos originales.

Imaginemos que una revista publicara esto: “HOLA ha accedido a las imágenes, y hemos comprobado que la niña es la hija de Bustamante“.

Pero el diario añadió la nota para disipar la duda de que el individuo de las fotos fueran distintas personas. Lo tenían todo bien pensado.

 

Aclaración: el sistema de voto

La consulta del 9-N no tuvo acceso al censo, pero tampoco lo necesitaron. El requisito para votar era ser residente en Cataluña, así que con tener el DNI con domicilio allí era suficiente. (La única pega a ese apaño es que esa información puede no coincidir con el censo/empadronamiento). Tampoco se enviaron tarjetas censales para informar a los electores de dónde tenían que votar. Así que habilitaron una web en la que los votantes podían consultar a dónde tenían que ir. Referencia.

Para saber el lugar de voto, la persona consultaba la web participa2014.cat. El sistema era como una fórmula matemática: municipio + calle + número + apellido = mesa. Cambiando un dato, cambiaba el resultado. No hay ningún misterio: el programa encontraba cuál era el local electoral (colegio, instituto) más cercano a una dirección dada. Es como si buscamos en Google “colegio público cerca de Avenida Diagonal, 1 Barcelona”.

El ciudadano acudía con su DNI y lo entregaba en la mesa electoral. Allí se comprobaba la foto, la fecha de nacimiento (podían votar mayores de 16 años), y la fecha de expedición. Después de estas comprobaciones se introducía la dirección y el apellido en la web para verificar que la mesa era la correcta. También se introducía el número de DNI para ver que no había votado ya. Después de introducir el sobre, se anotaba al votante en la hoja de participantes (en papel y en el ordenador). La diferencia entre aquella jornada y una elección regulada, es que en ésta hay un listado de electores (censo) que se van tachando después de votar. En cambio, en el 9-N cada mesa tenía un ordenador que iba registrando los votantes, por lo que no se podía votar más de una vez.

 

Reacciones

Los comentarios en la edición digital se pueden resumir en una frase: “No ha colado”.

 

El diario ARA (subvencionado por la Generalitat) se apresuró a desmentir la información el mismo día. Su refutación se apoyaba en un tweet (publicado 76 minutos antes) de un tal Jordi Rosell. Dice así la traducción:

Como coordinador del proceso del IES Joan Miró de Cornellá [de Llobregat], y a raíz de la información del ABC, habiendo hablado con la mesa y responsables. La persona que votó 3 veces iba acompañada de 2 personas más, registrándose los amigos y depositando el voto por ellos, como hacen niños pequeños por los padres. La mesa donde votó, la 1122Z, recogía los apellidos de Martino a Murla, y tendríamos información que el individuo de la foto su apellido comienza por C, al ser reconocido. Fin de la polémica.

 

El intento de Jordi por salvar el honor del proceso es loable, el problema es que el mensaje es un trola como una casa, aunque dio la pista clave para saber qué fue lo que pasó realmente.

Jordi cae en la cuenta de lo que ocurrió: la papeleta que sujeta el individuo en su posado podría ser de otra persona. Las fotos recogen el momento del sobre, no de la inscripción. Entonces Jordi procede a inventar-reconstruir la historia: el individuo pudo ir con otras personas. Aquí comete su primer error: dice que fue con dos más, para votar él después de que se registraran sus compinches. Resulta que la noticia de ABC no dice que el tipo votara tres veces en el mismo sitio. La hipótesis de los dos cómplices valdría para ese supuesto, pero no para un voto en tres lugares distintos. Para lo cual sólo necesitaba entrar con otro cómplice que se registraba y le hacía la foto. Es más, pudo haber ir con más de dos, ¿por qué no?, o incluso con nadie. Sólo es cuestión de tener atrevimiento y pedirle a alguien de la sala que le haga una foto mientras deposita su voto, “porque le hace ilusión”. Yendo más lejos, viendo el ángulo de las fotos, parece incluso que están hechas por un miembro de la mesa. Además les vemos reír. El individuo afirmó en la noticia que los otros votos fueron en blanco, así que parece que costaría poco convencer a los de la mesa para hacerse una foto “haciendo como que meto este sobre vacío, pero sin meterlo”.

El segundo error, más evidente, es que Jordi imita al sargento Hartman: “me quedo con tu nombre, y me quedo con tu cara”. Jordi, que estuvo coordinando varias mesas durante toda la jornada electoral (como mínimo entre las 9h y las 20h), afirma que se quedó con la cara y el nombre de este individuo. ¡Vaya! hace falta tener muy buena memoria para recordar una cara que viste hace dos días entre una muchedumbre, ¡especialmente si está pixelada! Si hubiera visto votando a algún famoso, como Pep Guardiola, o una espectacular modelo como Judit Mascó, suponemos que Jordi sí se podría acordar.

   

[Nota: la foto de Pep si corresponde al 9-N, la de Judit es del 2015]

Sin embargo, Jordi tuvo una buena idea: si en las fotos apareciera algún identificativo, podríamos saber si introdujo la papeleta en mesas para distintos apellidos. Así se desmontaría la información.

Otra idea aparece en un comentario de la noticia que propone que se identifiquen los lugares de las fotos. Si se demostrara que no pertenecían a distintos municipios, el inventor de la noticia haría un ridículo espantoso. Lamentablemente ya no queda nada de las mesas electorales.

[Nota: hemos comprobado en la web participa2014.cat  que los datos son veraces: la mesa 1122Z corresponde al local IES Joan Miró en Cornellà de Llobregat para el apellido M.]

 


Sub-Bulos, otras noticias falsas

Como parece que nadie se enteró bien de cómo funcionaba el sistema, aparecieron varias noticias falsas en la prensa.

 

ABC había intentando antes (1/11/2014) ridiculizar el referéndum con una polémica portada en la que decía que era posible inscribirse con nombre falso, y conseguir la correspondiente tarjeta censal. Por cierto, confundía a Don Pelayo con El Cid.

Seamos sinceros, la web participa2014.cat se las iba buscando. En lugar de hablar claramente y usar el texto “busca tu colegio electoral más cercano”, se quisieron dar importancia y ofrecer un sistema que parecía que imprimía la tarjeta censal (que no pudieron enviar). El texto fue “Tarjeta de Participación”, con un formato parecido a la tarjeta de la Oficina del Censo Electoral. Además daba la opción de imprimirla.

   

ABC tardó poco en crear “tarjetas” para Elvis y Bob Esponja.

 


La otra información falsa fue que la Generalitat de Cataluña había usado datos censales para la consulta. De hecho, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña abrió la investigación sobre el 9-N, quisieron saber de dónde habían sacado los datos. Los informáticos declararon algo que sorprendió: “sólo usamos el callejero”.

Aquí hubo una confusión a la que contribuyó la propia web participa2014.cat. El texto decía “Según los datos de su DNI, el local asignado es…“. Nuevamente, estaban imitando la redacción de la tarjeta censal oficial, que incluye DNI y fecha de nacimiento del elector. Por si fuera poco, al acudir a votar, los miembros de la mesa introducían el DNI en el ordenador. Y aquí vino la confusión.

Noticia de El País dice:

Los voluntarios que se encargaron de controlar las votaciones el 9-N introducían el número de DNI del votante y el programa les indicaba si debía votar allí y si ya lo había hecho.

 

Falso: lo que introducían eran datos del DNI, es decir, el domicilio que aparecía en dicho documento, no el número de DNI. A partir del número no se sabía la mesa asignada. Una vez que la sencilla búsqueda en el callejero confirmaba el local electoral y la mesa (por el apellido), se introducía el número de DNI como registro para evitar voto duplicado. Así de simple. En las elecciones oficiales lo que se hace es tachar el nombre el votante y apuntarlo en una lista de participantes, por orden de intervención.

 

La Generalitat encargó a la empresa T-Systems el programa BDC-2500, que se podía ejecutar en la web participa2014.cat y en los portátiles que tenían los miembros de las mesas. (Podemos ver en la foto “voto 2” uno de esos ordenadores en la mesa del fondo).

Este programa tenía varias funciones: comprobar que el lugar y mesa de votación eran los asignados, y registrar a los votantes, para evitar votos dobles. Además también permitía ayudar en los cálculos del recuento de votos y obtener los resultados tabulados del escrutinio final. Fuente.


Actualización 2: Hemos encontrado dos entrevistas del individuo para la cadena COPE (aliado estratégico de ABC), en las que confirma nuestra suposición inicial de que acudió solo y las fotos fueron realizadas por miembros de la mesa. También desmiente la teoría de que introdujo los votos de otros, según el tweet de Jordi Rosell. En la entrevista radiofónica revela que probó a votar en otros sitios, pero que no pudo.

 

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